“Lo he
diseccionado como a un insecto”. “La intención
del film más que anticlerical es humorística, me
conmovió ese hombre tan celoso, tan solo, con tanta angustia
y violencia interior”. Con estas frases resumió Luis
Buñuel la película “Él”, que realizó en México
en 1954 y en la que, con su peculiar mirada, nos
narra la trágica historia de amor de un paranoico
llamado Francisco en su desesperado y fallido intento
de conseguir una relación objetal.
Peculiar mirada
en la medida en la que tal como Buñuel nos anunció, al
mismo tiempo que lo disecciona con un rigor y una coherencia
interna realmente extraordinarios, su mirada distanciada
está llena de ironía, de ternura y de los
interrogantes necesarios para mantener abierto un
discurso que es susceptible de múltiples lecturas,
como sucede en la mayor parte de sus películas.
“La
ciencia es el primer enemigo del hombre”, dijo
Buñuel, “estimula en nosotros la instancia prepotencia
que conduce a nuestra destrucción. Ignora el sueño, el
sentimiento y la contradicción, todas las cosas que me son
preciosas. Las leyes, las costumbres, las contradicciones
sociales no son más que una lucha cotidiana contra el azar
(...).Al lado del azar su hermano el misterio. El ateísmo
por lo menos el mío, conduce necesariamente a aceptar lo
inexplicable (...).Como yo rechazo hacer intervenir a una
divinidad organizadora, cuya acción me parece aún más
misteriosa que el misterio, no me queda más que vivir en una
cierta tiniebla. Lo acepto. Ninguna explicación, incluso la
más simple es válida para todos. Entre estos dos misterios
he escogido el mío ya que preserva por lo menos mi libertad
moral”.
A la luz de estas
palabras de Buñuel: ¿ No hay acaso una feroz crítica a
la ciencia en nuestro paranoico para quien todo
posee un sentido oculto, para quien nada es debido al
azar, para quien todo es explicable de una manera u
otra? ¿No pretenden los paranoicos ignorar el sueño,
y la contradicción aferrándose al razonamiento lógico? Y
sin embargo en psiquiatría se les llama delirantes
pasionales ya que como veremos no es pasión lo que le falta
al paranoico. Esta contradicción constituye para los
surrealistas un buen ejemplo del conflicto entre la razón
y el sentimiento, un conflicto que para ellos
constituye uno de los ejes de sus reflexiones y además
posee una gran carga subversiva. De ahí la simpatía con la
que miraban a los paranoicos.
La película
está basada en la novela titulada "Pensamientos"
de la autora mexicana Mercedes Pinto que narra su convivencia
con un paranoico. No he podido encontrar dicha novela con lo
que tampoco me ha sido posible saber los aportes de
Buñuel a la película. Nunca explicó porqué le cambió el
título a la novela, como de hecho nunca explicaba casi nada
de sus películas, pero como veremos más adelante, resulta
bastante coherente con sus reflexiones sobre la paranoia.
Lacan mostró la
película repetidas veces en su seminario. Son
bien conocidas las influencias que tuvo en su momento inicial
del movimiento surrealista. Le parecía que la película
mostraba claramente la lógica de la psicosis pero ignoro si
hizo comentarios exhaustivos de la película. No he
encontrado más que algunas alusiones a ella en los
“Escritos” y en algunos trabajos sobre la obra de
Lacan. Al parecer Lacan habló largamente con Buñuel sobre
la película pero lo único que transcendió fue el
comentario de Buñuel de que Lacan había reconocido “el
punto de verdad” que había en ella.
La película se
presta a un rico análisis fílmico desde el punto de vista
semiológico, tal y como realizaron en los años 60 autores
como Christian Metz, Raymond Bellour, y Dumond y Monod,
entre otros, en un intento por mostrar a partir de la
relación de diversos elementos nodales de una película, su
articulación y código interno, es decir su discurso
latente. De esta manera podemos desmenuzar la película casi
secuencia por secuencia y encontrar lo que en una primera
lectura, por atenta que sea, no es fácil discernir.
Así, en la
primera escena de la película, la escena de la ceremonia de
la “Mandatum” aparecen ya los elementos claves del
deseo de Francisco. En esta escena, magistralmente narrada
por los movimientos de la cámara y salpicada por varios
insertos al triángulo de la Santísima Trinidad, vemos cómo
Francisco a través de un desplazamiento pasa la mirada desde
el beso que el padre Velasco da a los pies del niño, beso
que tiene una marcada connotación erótica, a los zapatos de
una mujer y de ahí sube la mirada hasta el cuerpo de Gloria
que deviene a partir de ese momento mujer fetiche. Si Freud
en su trabajo de 1915 “Un caso de paranoia contradice la
teoría psicoanalítica” nos mostraba como a partir de
una excitación sexual se ponía en marcha toda la maquinaria
delirante paranoica, aquí encontramos que una excitación
sexual va a poner en marcha todo el sistema paranoico. Les
resalto que hay algunos paralelismos con el caso de Freud: en
primer lugar en aquel caso se trataba de una señora a la que
una excitación aparentemente heterosexual, le provocaba un
delirio de persecución y Freud mostraba cómo dicho
delirio de persecución era la traducción de la fijación
homosexual a la madre. En Francisco vemos, aunque a la
inversa, que una excitación homosexual quedara envuelta en
una aparente heterosexualidad, los zapatos de Gloria, pero
que serán esta excitación la que pondrá en acción todo el
sistema paranoico. Por otra parte Freud hizo especial
hincapié en la importancia decisoria de la escena primaria y
mostró como en la paranoia se estructura con un vacío
fundamental, el del que mira. Este será un vacío que nos
encontraremos más tarde en las múltiples referencias a la
escena primaria que Buñuel hará, por ejemplo cuando
Francisco introduce una aguja por el ojo de la cerradura y no
hay nadie espiándolos en su intimidad. En la película
también se parte de un escena erótica mirada, pero
curiosamente se trata de una escena en la que los
protagonistas son un niño y un “padre”. Por
último, la persecución de la que será víctima Francisco a
partir de este momento que pone en evidencia justamente en el
cambio de papeles que se opera: Francisco va a devenir el
implacable perseguidor de Gloria.
En las dos
siguientes escenas vemos ya, a un paranoico en acción, y
junto las dos escenas porque en la película no hay
ninguna puntuación de separación: por una parte el
delirio de reivindicación de bienes de los que su abuelo fue
injustamente usurpado, lleva a Francisco a la
reinterpretación delirante de todo aquello que se opone a
sus pretensiones (“Mi abogado se ha vendido a la parte
contraria”) y a la eliminación de un plumazo de la
realidad (“ahora veo que me equivoqué
eligiéndolo como abogado”), de la misma manera
que elimina de un plumazo a la criada, molesta rival que
perturba su relación homosexual con Pablo, el criado que con
buenas dosis de cinismo siempre tiene a punto el oportuno
halago a su patrón. En cualquier caso se trata de una
partida que se juega de poder a poder y en la que las
oscilaciones de la omnipotencia pasan del paranoico que
instala en sus feudos su Ley absoluta, a la de sus
poderosísimos enemigos capaces de comprar abogados,
voluntades y lo que haga falta con tal de llegar a sus fines
destructivos.
En las siguientes
escenas observamos como Francisco manipula con absoluta
frialdad la situación para conseguir su objetivo: sin el
más mínimo escrúpulo quita de en medio todo aquello que se
interpone en sus planes y objetivos tal y como antes había
hecho con el abogado y con la criada . Esta vez le toca
el turno a Raúl , el novio de Gloria. Buñuel decía de
estas escenas que le recordaban a un halcón abatiendo a una
alondra
Y así llegamos a
la escena en la que aparece el único elemento histórico que
tendremos sobre nuestro protagonista: en la casa de
Francisco, Raúl, la madre de Gloria, el padre Velasco y un
amigo critican los “gustos caprichosos” del padre
de Francisco, constructor de la casa y que a juicio de
los protagonistas está llena de “ideas extrañas”
que contrastan con la “perfecta normalidad” de
Francisco quien “no ha cambiado absolutamente nada y
sigue siendo el mismo que cuando era pequeño”. A mi
juicio se trata de una escena que fundamental porque
implica una clara desautorización de la figura de padre,
quien acaba convertido en un personaje perfectamente extraño
no sólo a los ojos de una sociedad bien pensante, sino lo
que es mucho más grave, acaba convertido en alguien con
quien Francisco parece que no tiene nada que ver. A
partir de ahí el delirio de reivindicación de bienes
adquiere toda la significación: Francisco reivindica
delirantemente una herencia de la que se siente injustamente
desposeído y el patrimonio en litigio es su peculiar
ordalía sobre su filiación. Lo abolido en lo simbólico
vuelven en lo real bajo la forma de un delirio.
Como anécdota
cabe señalar que este salón de la película, con su enorme
carga de significado, es una reproducción exacta del que en
la realidad el padre de Buñuel mandó construir cuando la
familia se trasladó a vivir a Zaragoza.
Tras
la bella sonata de Schubert, interrumpida por el ruido
proveniente del desván, aparece la cena con los amigos en la
que, a mi juicio, se encuentra la única incoherencia
profunda de la película.Y pienso que se trata de una
incoherencia porque si Francisco pudiera aceptar que el
"amour fou"que defiende proviene de la infancia y
está anclado en las primeras relaciones infantiles,
Francisco estaría reconociendo que detrás de ellos está la
propia historia, la subjetividad y en consecuencia el riesgo
de confundir los personajes pasados con los presentes sería
mucho menor. El alegato de Francisco se entiende, en clave
surrealista, como un guiño y una invitación de Buñuel a la
pasión subversiva y liberadora.
A
continuación se produce la escena del paseo de Francisco y
Gloria por el jardín en la que Francisco le dice a Gloria
que la casa fue construida por su abuelo y en la que llama la
atención la contradicción que hay sobre el constructor de
la casa: un momento antes se decía que era el padre y ahora
Francisco afirma que es el abuelo. Ignoro si dicha
contradicción fue consciente o inconsciente de la parte de
Buñuel pero sea como fuere me parece que es muy
significativa del problema con el padre. Por otra parte, esta
escena nos permite entender la doble posición en la que se
encuentra el paranoico: si por una parte hay una herencia que
no ha recibido o que más precisamente, está desvalorizada,
por otra sí existe una inscripción paterna, sí existe tal
herencia, ya que no debemos olvidar que la “extraña
casa” en la que vive Francisco ha sido construida por su
abuelo o su
padre.
Pero
esta desvalorización deja el camino abierto a una un padre
idealizado, fuente de homosexualidad, que a su vez contribuye
aún más a la desvalorización del padre real. En la
película se observa claramente en la posición de autoridad
incuestionable que ocupa el padre Velasco, la religión como
“modelo de creencia”, como nos diría Rosolato, y
si en condiciones normales esa creencia se encarga de que no
exista un hiato entre esa autoridad y el padre real,
reforzando su autoridad, no ocurre lo mismo en el paranoico,
donde como vemos la posición de autoridad del padre real
está altamente comprometida.
Un
fundido en negro señala que a partir de esta escena
interviene un cambio en el relato: a partir de ahora es
Gloria la que relata a Raúl lo que ha ocurrido en su
matrimonio y empieza por la noche de bodas.
Freud
(1915) nos llamó la atención sobre la importancia que las
fantasías sobre la escena primaria tienen en el desarrollo
psicológico de las personas y más aún en el caso de las
patologías. Pues bien aquí podemos ver su importancia
crucial en la paranoia. En la escena de la noche de bodas
vemos como Francisco, presa de un ataque tanto de celos como
de pánico, intenta recrear una escena primaria, contada por
Gloria a la que poder sujetarse en su sexualidad. Por una
parte, su “cuéntamelo todo como si fuera tu
confesor” lleva toda la connotación voyeurista,
no exenta de una buena dosis de masoquismo, de quien no puede
alcanzar otro tipo de excitación sexual. Pero
fundamentalmente se trata de un intento de identificación
narcisística a Gloria, de colocarse en el sitio de Gloria en
la relación sexual para quizás entonces, como Schreber,
poder musitar para sus adentros que “sería hermosísimo
ser una mujer sometida al acoplamiento”. Como les decía
anteriormente, en esta maniobra identificatoria a Gloria
queda un sitio vacío que es el que corresponde al propio
Francisco que se pierde en la identificación y en
consecuencia el sitio que debería ocupar, que es el del que
mira, está vacío.
Y
justamente después de esta escena Buñuel nos
muestra quien va a ocupar este sitio vacío: el
perseguidor. Las siguientes escenas nos muestran como el
amigo de Gloria va estructurándose como perseguidor, en
tanto en cuanto es el individuo que acecha a la pareja en su
intimidad, el que espía, el que mira. De nuevo aparece aquí
la excitación sexual en la escena en la que Francisco
arregla los zapatos de Gloria y poco después es cuando el
amigo de Gloria se vuelve abiertamente el perseguidor, el que
espía la intimidad de la pareja.
¿
Quién persigue al paranoico?. El amigo de Gloria nos permite
trazar un perfil del perseguidor de Francisco: un voyeurista,
un malvado sin escrúpulos que no se detiene ante nada ni
ante nadie y cuya única ley es su propio interés, su propio
deseo. Es decir, el paranoico proyecta en el perseguidor a un
perverso.
Creo
que algo que les señalaba anteriormente encuentra su sentido
en esta situación. Me refiero al hecho de que Francisco es
un personaje sin historia. Porque la escena primaria no es
sólo una fantasía sexual sino que fundamentalmente es una
fantasía sobre el propio origen, y como tal es el punto de
partida de la propia historia. Así, como nos dice Piera
Aulagnier (1988) sólo con una fantasía de
“filiación particular” podrá intentar
paliar los efectos desastrosos de la fantasía de
autoengendramiento, sólo a través del delirio de filiación
podrá escapar de dicha fantasía de autoengendramiento que
le haría caer en la desestructuración psicótica. No hay
una historia que coloque a los personajes y a él mismo en un
orden, y en su lugar, aparece un delirio. De ahí esa
ausencia de historia que transmite el personaje y que
se vuelve evidente si la contraponen a Gloria, que a pesar de
no tener tampoco datos históricos de ella, sí que tiene una
historia detrás. Y es esta historia de Gloria la que será
uno de los blancos favoritos de los ataques de Francisco.
Como el puñetazo propinado al amigo de Gloria, que no deja
de ser una parte de la historia de ella.
Todo
el desarrollo de la secuencia del viaje de bodas está
salpicado de anécdotas de lo más sabrosas sobre el tipo de
relación objetal que establece Francisco. Cualquier indicio
de lo que Racamier (1966) llamaba “la irreductible
autonomía del otro” obtendrá la respuesta desesperada
de Francisco.
En
las siguientes escenas podemos ver los intentos de Francisco
por abordar la situación de otra manera. Francisco va a
intentar el control maníaco de la situación. Por una parte
y frente al hecho real de que su nuevo abogado le dice que su
pleito es muy difícil de ganar, Francisco responde con una
renegación de la realidad y le dice a Gloria que su pleito
está ganado. Se muestra optimista, acepta que la madre de
Gloria venga a la fiesta, reniega de su problema de celos
hasta el punto de invitar a Gloria a seducir a su abogado, y
en fin, está alegre justamente cuando debería estar triste
ya que las noticias que le acaban de dar no son precisamente
buenas. Pero como tal mecanismo maníaco está abocado al
fracaso y de nuevo una crisis de celos signa el callejón sin
salida en el que se
encuentra.
Hay
algo realmente sorprendente en la película en el perfecto
orden evolutivo que se mantiene a lo largo de ella. Porque
las escenas posteriores, es decir las escenas
perversas, no podrían darse sin el elemento renegatorio
anterior.
Y
así, siguiendo la línea renegatoria ya iniciada, Francisco
intenta la salida perversa. Primero con el fetichismo de los
zapatos y luego abiertamente con el sadomasoquismo. El
fetichismo es de nuevo el motor de la excitación sexual, al
ver los zapatos de Gloria por debajo de la mesa, pero se
trata de una excitación sexual que no puede terminar en una
relación sexual más o menos genitalizada, sino que
desemboca en una descarga sadomasoquista extremadamente
violenta. Y ahí es donde encontramos el encadenamiento
lógico a la paradoja que impone el fetichismo: si por una
parte es el encargado de desmentir la castración y por ello
es objeto de veneración, como lo son los zapatos de Gloria,
por otra no deja de ser el representante de dicha
castración y como tal objeto de hostilidad cuya
denigración se produce no sólo por la categoría de su
objeto sustituto, unos simples zapatos, sino que alcanza a lo
que reemplaza, en este caso Gloria, a quien, al igual que el
“cortador de coletas” del que Freud (1927) nos
hablaba en su trabajo sobre el fetichismo, Francisco le
aplica un castigo por sus coqueteos, logrando así una
identificación con el temido padre castrador que
introduce una precaria
triangulación.
Triangulación
precaria en la medida en la que, a pesar de las constantes
idas y venidas del paranoico entre la perversión y la
psicosis, hay una diferencia sustancial entre ambas
estructuras. La brillante fórmula que propone Rosolato para
la perversión ("la castración no sólo no existe sino
que además produce placer") encuentra un terreno de
aplicación bastante limitado en la paranoia, el del
fetichismo, ya que como les decía anteriormente, hace aguas
con absoluta facilidad: la bi-escisión que se opera en el
perverso y que le hace sostener un anclaje a la realidad,
desmintiéndola, pero para desmentir hay que afirmar
previamente, le mantiene más al abrigo tanto de los
sentimientos de culpa conscientes como de la angustia
disociativa de lo que puede estar el paranoico, que
constituyen para él los dos peligros que están
permanentemente en el horizonte. En el paranoico, si hay
regresión, será masiva y sin andamiaje de sostén, como
veremos más adelante. En realidad, más que de relación
perversa habría que hablar de perversificación de la
relación, de erotización de una agresividad en la relación
con fines más que placenteros, defensivos. Eso del lado de
Francisco. Del lado de Gloria, quizás lo que más le
fascina es creer que posee aquello capaz de fascinar a
Francisco, que los zapatos son algo más que zapatos, y ahí
reside su verdadera complicidad.
Así
Francisco sigue intentando la relación perversa con Gloria
en los disparos de salva que a modo de castigo lanza sobre
ella por haber osado desvelar sus secretos y lo sigue
intentando cuando se adelanta a sus movimientos y habla antes
con la madre de Gloria y con el padre Velasco, logrando
engañarlos sobre la realidad de la pareja. Pero la baraja se
rompe en el momento en el que se vislumbra el fracaso de su
delirio de reivindicación y los Tribunales están a punto de
fallar contra él, siendo en ese momento cuando la angustia
psicótica y depresiva hacen su aparición y el frágil
intento de relación perversa se derrumba como un castillo de
naipes.
Un
nuevo fracaso viene a sellar el intento de otra relación
objetal diferente a la establecida, fracaso que deja el campo
de maniobra cada vez más limitado.
Ante
lo limitado del campo de acción objetal por una parte
y ante la inminencia del fracaso de su delirio en su función
de drenaje de libido homosexual por otra, sólo queda un
último destino posible para dicha libido: su reflujo al Yo y
la regresión al narcisismo primario de la escena del
campanario que constituye uno de los pasos previos a la
desestructuración psicótica en la medida en que la estasis
libidinal forzará el proceso de restitución delirante. En
este repliegue narcisista, Francisco se atribuye una
omnipotencia absoluta con derecho sobre la vida y la muerte
de los demás ( “me gustaría aplastarlos como
gusanos”) y más concretamente sobre Gloria, de la que
piensa que podría matarla en ese momento si quisiera. Es el
momento de la máxima
megalomanía.
Pero
aún veremos el esfuerzo de Francisco por evitar la
desestructuración. Como hemos visto antes, el delirio de
reivindicación es fundamental en el funcionamiento de
Francisco ya que, como todos los delirios, tiene doble
función: defensiva y estructurante; defensiva porque el
contenido y el afecto de la representación se mantienen
proyectados fuera; estructurante porque obedece a un
triple imperativo: encontrar el objeto, reinvestir la
realidad y dotarla de sentido. Pues bien, si dicho delirio es
la ordalía a la que se aferra Francisco para mantener una
filiación, para mantener una triangulación que evite la
irrupción psicótica, está a punto de fracasar. Y ahí es
donde aparece el otro intento de triangulación a través de
los celos, que Gloria le sirve en bandeja haciéndose
acompañar hasta le misma puerta de su casa por Raúl.
Si
la situación de Francisco era ya delicada, el corolario de
su desesperación aparece con la amenaza de ruptura por parte
de Gloria. Situación imposible de entender cuando, como en
el caso de Francisco, se tiene la absoluta convicción de ser
la víctima y algo o alguien insinúa que es el verdugo,
cuando los esfuerzos por mantener un orden que separe a los
ladrones de patrimonios de las víctimas, a los espías de
los espiados y a las malvadas infieles de los inocentes
engañados, se desvanece y deja paso a una confusión que
testimonia sobre la imposibilidad de integración.
Confusión
a la que se añade la imposibilidad de cualquier
separación, de cualquier duelo, cuando el sujeto y el objeto
están fundidos y confundidos, y las proyecciones son tan
masivas que no hay posible distinción entre uno y el otro.
En
esta situación no cabe ninguna otra posibilidad que la de
una regresión en la que encontramos lo que decíamos antes,
que no hay ninguna red de protección, y Francisco, ya en
caída libre, implora como un bebé angustiado, que no se le
abandone en un momento en el que ha aparecido la
desinvestidura objetal y la desestructuración ("no sé
lo que me pasa, no puedo concentrarme, las ideas se me
van").
Aún le quedarán fuerzas par intentar una última revuelta
contra Gloria en el momento en el que ésta, confiada por la
situación, le sugiere la posibilidad de ver a un médico.
Revuelta contra la pretensión de Gloria de introducir un
tercero en la relación, pero sobre todo contra la pasividad
a la que la regresión le ha conducido y que para el
paranoico es intolerable en la medida en la que le deja a la
merced de todos los poderes, más que castrantes,
destructivos.
Así,
Francisco prepara una cuerda, una aguja, hilo, cuchilla de
afeitar, una botella, tijeras y algodón que son los mismos
útiles que usan los personajes de la "Filosofía en el
tocador", de Sade, cuando Eugenie, Dolmance y Mme.
Sainte Ange quieren coser el sexo de Mlle.Mistrival. Buñuel
declaró que los había utilizado de forma inconsciente pero
tanta coincidencia inconsciente resulta difícil de creer y
más si conocemos lo reticente que era frente a las
interpretaciones de sus películas.
Sea
como fuere, Francisco intenta castrar a Gloria en la medida
en la que su deseo es el máximo testimonio de su
autonomía, de su independencia frente a él, y si en otros
momentos se ha conformado con boicotear cualquier expresión
del deseo de Gloria, ahora, en el momento de la amenaza de
ser abandonado, no son suficientes los
simbolismos.
Gloria,
desbordada por la situación se va de casa. Y Francisco entra
en un delirio de relación sensitivo que traduce en lo
real lo más temido por él: todos saben que es engañado por
Gloria, que Gloria tiene un amante, que él está excluido de
esa relación, y sobre todo, que las burlas ofensivas de los
demás traducen su incapacidad como hombre, algo que ha
intentado mantener en el más absoluto secreto para los
demás pero sobre todo para sí mismo y cuyo único testigo
es Gloria, ahora sin control en tanto en cuanto el pacto de
mantenerlo en secreto está roto y puede delatarlo.
Así
se cierra el ciclo, donde empezó, en una iglesia, y con el
mismo padre Velasco de la ceremonia del Mandatum inicial que
será agredido dado que las cuentas a arreglar con él no son
pocas si se piensa que esa posición de autoridad
incuestionable, de complejo de creencia que señalábamos
antes, ha contribuido al fracaso de la relación con Gloria
en la medida en la que lo buscado por Francisco ha sido ese
padre idealizado que no deja espacio a la relación con la
mujer. Y que además, no ha cumplido uno de los objetivos
prioritarios de la idealización: proteger de la
persecución.
El
epílogo nos muestra a Raúl, Gloria y un niño llamado
Francisco que van a visitar a Francisco, recluido en un
monasterio. Como les decía en la introducción a mi juicio
en esta escena final es donde la película muestra toda su
coherencia. Porque a la pregunta del padre prior sobre quién
es el padre de Francisco-niño, no hay respuesta. Un niño
que se llama Francisco y en el que desde la infancia la
historia de su padre, su propia historia, está llena de
incertidumbres. De esta forma, Buñuel hace converger toda la
historia de nuestro paranoico en este punto final de máxima
significación aplicando al cine, de una forma ejemplar, el
proceso bien conocido por los psicoanalistas de
condensación.
Francisco
se estabiliza en el convento. Su delirio se mantiene
enquistado en una sumisión masoquista a la autoridad del
padre prior, única forma en la que puede dar cabida a la
imagen paterna y al mismo tiempo le proporciona un
interlocutor a la altura de su megalomanía: Dios. Pero
también constituye el abandono de toda tentativa de
relación de objeto en la que la imposibilidad de
encontrar un sitio al tercero que no sea de amenaza y
persecución, condena al fracaso.
Poco
más se puede añadir a esta excelente descripción de la
paranoia, excepción hecha de la hipocondría y que para ser
perfecta en la teoría, debería estar incluida justo antes
de la escena megalomaniaca del campanario.
He
tratado de seguir un hilo conductor, que a mi juicio, da una
coherencia interna a la película. Pero no me cabe la menor
duda de que existen otros, que la película no es un discurso
cerrado y que cada uno desde su posición histórica y
teórica puede encontrar su propio hilo conductor.
En referencia a la lectura me parece muy interesante el análisis del personaje de Francisco y su condición paranoica. La manera en que poco a poco va perdiendo el control y todos los elementos que se articulan durante la historia para que esto suceda.
ResponderEliminarFrancisco vive en un mundo hasta cierto punto inventado por él, por lo que pareciera que el mismo preparara su propio camino hacia el delirio. Por un lado al generar perseguidores imaginarios (amantes de gloria) y situaciones que lo van a descontrolar más tarde (por ejemplo el invitar a Gloria a “seducir” al abogado para después quejarse de ella); por otro al vivir tomando el papel de víctima, lo que genera por un lado su terrible inseguridad y por otro lado un delirio de grandeza excesivo.
Sin duda creo que a pesar del análisis que se pueda hacer del personaje respecto a la paranoia, no terminaríamos de entenderlo si no tomamos en cuenta los matices culturales. Finalmente Francisco es una especie de hombre modelo en lo que a la sociedad mexicana de la época se refiere, lo que se ve en la reacción de todos a su alrededor ante su conducta de celos o de violencia (la madre, el padre, etc. ) Creo que aun ahora hay muchos elementos de la relación de poder entre Francisco y Gloria, que más que juzgarse como rasgos paranoicos o conductas violentas se aceptan sin cuestionamiento.
María Fernanda Aragón
Bien!
EliminarA mí también me sorprende esta lectura. Jamás consideré a Francisco como un hombre con una relación de deseo hacia su sirviente, me extraña la comparación al deseo homosexual.
ResponderEliminarMe parece que la película sí, como dice Fer, muestra un descontrol progresivo, y por eso es tan interesante, lógico y humano. Creo que lo más importante en la paranoia de Francisco es su ego, su melomanía, su narcisismo. Da la impresión de que etá acostumbrado a conseguir siempre lo que quiere, a pesar de que en él hay una contradicción de sentir que no lo tiene todo-- y esto se lo reclama al mundo, porque "tiene un gran sentido de justicia."
Siento que él quiere que Gloria lo desee a él y más importante que lo demuestre como él lo hace. En el miedo de sentirse poca cosa, perdiéndose en su ego, sí, accede solamente a una lógica que le dice que una mujer tan guapa y joven como Gloria TIENE que tener un amante. En esta visión, sólo Gloria tiene la culpa, el es quien está siendo engañado; de la misma manera que imagina que Gloria le priva de su lealtad, el gobierno le quita sus tierras. Todo gira siempre a su alrededor, y se pierde cada vez más en los celos.
Creo que a pesar de todo, la parte de la autoridad masculina y poder que necesita ejercer, lo convierte, exactamente, en este modelo de hombre mexicano de aquella época (y sorprendentemente de ahora también).
O es lógico, o es humano, Tamara, acuérdate que las dos cosas generalmente nunca pueden ir juntas!
EliminarA mi también (como a Tamara y a Fer) me sorprende la lectura. En algunas partes me parece que concuerdo con la lectura pero en otras no, por ejemplo en el punto donde dice que Francisco tiene una relación de deseo hacia su sirviente.
ResponderEliminarCreo que de las películas que hemos visto para esta clase ésta ha sido la que más me ha gustado y la que realmente me ha mantenido pegada a la pantalla poniendo mucha atención.
En la lectura se habla de la relación con la secuencia del principio y durante toda la película me llamó la atención la relación de Francisco con los zapatos de Gloria, al principio el cuidado con el que los guarda en el clóset o cuando la "perdona por haberlo engañado con el abogado" al ver sus zapatos.
Me parece muy impresionante la "similitud oculta" por decirlo de alguna manera que hay en la escena del principio cuando Francisco habla de cómo ve él el amor y cómo lleva eso que describió a cabo.
Sobre todo, creo que Francisco se muestra como una persona fuerte y segura por la gran inseguridad que tiene por dentro.
Montserrat Simó Ramos
Bien!
EliminarMe parece que el ensayo tiene un contenido interesante del cual puedo rescatar cosas con las que concuerdo como por ejemplo toda la descripción del delirio y paranoia de Francisco y la forma en que se presentan. Más sin embargo estoy en total desacuerdo desde el primer momento en que leí que Francisco tenía una atracción homosexual hacia Pablo de igual manera que Gloria hacia su madre, no entendí y sigo sin entender esa comparación.
ResponderEliminarCreo que al igual que Monse que ha sido la película que me ha gustado más de las que hemos visto en clase, por varios aspectos como que no haya perdido mi atención, el tema, el idioma, etc.
Sin duda que Francisco vive en un mundo donde cree que es el único que importa y donde puede pisotear y dominar a todos (sentido de grandeza), a demás de estos celos y delirios que tenía con Gloria, cómo quería vivir dentro de un mundo a su gusto y sin la existencia de los demás, y por esa creencia pensar que todo lo puede, al punto de poder llegar a matar a Gloria si así lo quisiera, definitivamente conductas perversas, paranoicas y narcisistas, En cambio con Gloria, me costó un poco de trabajo entender su actitud en un principio y en un momento de la película me llegué a sentir con la misma impotencia que ella, viendo que Francisco lo acomodaba todo a su conveniencia y no tener a quién recurrir. Me parece que gran parte de sus actitudes se deben a su vacío e inseguridad interiores, que como lo mencionan en el ensayo bien pudiera venir de la infancia y la falta de afecto.
Me pareció muy interesante cómo al final se plantea que Francisco se está restableciendo y después de algún tiempo aun sigue estando seguro de esos delirios y paranoias que en ese entonces tenía con respecto a Gloria, terminando el filme con Francisco caminando como cuando lo veíamos en sus lapsos de delirios.
Tabata Campos
Es que un delirio tiene que ver con una estructura de personalidad, y ésta no cambia por que sí. En realidad no hay un cambio profundo en el personaje.
EliminarConcuerdo con mis compañeras, ya que para nada creo que Francisco tuviera alguna inclinación homosexual.
ResponderEliminarMe gustó mucho la película, pues creo que plasma la imagen perfecta del macho mexicano, en el que todo debe girar en torno a él y dónde quiere y busca ser el centro de atención en todo momento.
Viéndolo en la película, veo con mayor claridad esa máscara que el personaje se pone, pues al querer ser el centro de atención y aparentar fuerza, en realidad lo único que rebela es su gran inseguridad y vacío.
Por otro lado también creo que toda acción viene de algo que lo provoca, y sí, lo que pasa en nuestra infancia, en nuestra formación, o simplemente en nuestro pasado, repercutirá en un futuro, ya sea para bien o para mal.
Creo que también nos da una lección, pues a veces vemos estas historias como algo muy lejano, y sin embargo creo que es algo que pasa a diario y nos enseña a lo que puede llegar el ser humano al enfermarse de celos.
Creo que hay que observar y detectar para salir de la zona de peligro, como en la que Gloria se vio envuelta.
La locura siempre está más cerca de lo que queremos verla!
EliminarAxel Arenas.
ResponderEliminarPienso, como bien dice el autor al final de su ensayo, que la película puede estar abierta a muchas interpretaciones, incluso dentro de un mismo punto de análisis. En principio me parecía que todas las relaciones que hacia el autor con la homosexualidad y con la castraciones fraternales eran un exceso rebuscado propio de una interpretación bastante ceñida a un punto de vista que me resultaba elemental y contaminado de prejuicios intelectuales de cómo son las cosas. Pero después entendí que no era más que un punto de vista más, tratando de explicar la paranoia de Francisco. Al final del ensayo me di cuenta que el comportamiento de Francisco bien se puede explicar con el análisis del ensayista, o no.
Lo cierto es que el ensayo abre cuestiones con respecto al comportamiento paranoico que me han resultado muy interesantes, principalmente la del motor del sistema paranoico y la del vacío del que mira.
La idea del motor me llamo la atención porque me resulta curioso como es que hay ciertos sistemas que pretenden explicar todos los comportamientos humanos desde a partir de una pulsión sexual. Me ha recordado a un maestro que creía en que todo en esta vida estaba directamente relacionado con el sexo y con la muerte. Como es que la pulsión sexual llama, a pesar de ser en su función un mecanismo vital, a lo destructivo, a la muerte.
La segunda idea que me interesó, la del vacío del que mira, me puso a pensar en la diferencia entre la simple curiosidad, el morbo y la necesidad de buscar en lo otro, en el exterior, algo que te signifique o que te explique el "por qué" de lo que te rodea, de propia vida o incluso de tu existencia. Me recordó a una premisa de San Agustín en la que explicaba la verdad en la existencia de Dios, que decía algo más o menos así: " en todas las civilizaciones se llega a un punto en el que el ser humano tiene la necesidad de explicar su origen y el por qué de las cosas; entonces comienza a buscar. Y uno no busca sino hasta que se tiene la certeza de que algo se perdió. La humanidad tiene eso en común. Ese sentido de la búsqueda de algo perdido. Eso que se perdió es Dios. "
Con esta idea de San Agustín vuelvo a la idea del vacío del que mira; el que mira no lo hace por simple curiosidad sino porque le hace falta algo. Tiene un vacío que quiere llenar y mira buscando algo, con la intención de encontrar.
No comento la idea de San Agustín por que crea en la búsqueda de un Dios que hemos perdido, sino porque empato en la idea del que mira no sólo por curiosidad, sino en la búsqueda de "algo". Pongo el ejemplo del común en todas las civilizaciones y en toda la humanidad de San Agustín para exponer mi idea de que el sentir vacío y, por lo tanto buscar, no necesariamente es motor de un comportamiento paranoico o siquiera patológico, sino un común en el que toda la humanidad converge.
En conclusión, el ensayo me hizo pensar mucho más en el comportamiento humano en general, más que en la paranoia de Franciso, nuestro protagónico en cuestión.
Me da mucho gusto, ojalá te estimule a seguir leyendo, pensando y estudiando siempre!
EliminarA mí también me pareció muy interesante la lectura. Honestamente me encantó la película en muchos sentidos: por un lado admiro la estética y la belleza de las tomas de Buñuel pero también la sutileza con la que lleva el relato y el simbolismo que utiliza constantemente. Me impresionó la efectividad de los recursos que usa Buñuel para explorar el terreno del paranoico ya que además de mostrarnos la condición de un paranoico también nos ayuda a entenderla e incluso vivirla junto con el personaje.
ResponderEliminarCreo que lo que más me llamó la atención fue la fragilidad y la vulnerabilidad del personaje. Me parece que este personaje es profundamente sensible. Ese grado de sensibilidad me hizo pensar en un niño abandonado, un niño lastimado, un niño que necesita atención y amor. Por momentos mi opinión sobre Francisco cambiaba radicalmente ya que en algunos momentos de la película me causaba odio y en otros mucha ternura. Me di cuenta de que tras su personalidad paranoica había una persona muy amorosa y sensible pero escondida tras una máscara de dominador tiránico por miedo. Esto me pareció interesante porque aparentemente Francisco es el personaje más seguro de la película (siempre logra persuadir a los otros de todo) y se ha construido una imagen muy positiva frente a la sociedad; pero al buscar más profundamente creo que desde el principio Francisco es el personaje más inseguro y vulnerable de la película, esto lo lleva, efectivamente, a usar todos sus recursos por un poco de atención. Me parece que el ama a Gloria de verdad, pero su miedo a perderla es tal que termina por ahuyentarla el mismo. En mi opinión, la paranoia de este personaje proviene directamente del miedo.
Sí, claro que detrás de la tiranía hay niños desamparados y lastimados. Pero ten mucho cuidado de esos niños lastimados porque pueden ser enormemente destructivos!
Eliminarles dejo el link del documental del que les hablé. http://www.youtube.com/watch?v=Co6zuyLfVnc
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